16 febrero 2016

Tuna tartare - Tartar de atún

Yo no soy de celebrar San Valentín, a mí es un santo que no me ha hecho nada. Nada bueno al menos. No es como San Expedito. Ése sí que es un buen santo. Las veces que me habré yo encomendado a él cuando salía en coche con mis amigas los fines de semana. "San Expedito, San Expedito, encuéntrame un buen sitito" y a las dos vueltas como mucho, aparcábamos. Y aparcar así de bien. Viernes tras viernes. En el centro de Madrid. A eso de las 21h... ¡Es o no es un milagro?

I am not a Valentine's Day person. All those heart-shaped things around me make me nervous. I'd rather bake a cake with the shape of a ceiling fan than a heart... Or better yet, I'd rather fall madly in love with whomever prepared this delicious tuna dish for me. Too bad I cooked it myself. Wait, that means I love myself. Why not? It was about time to show myself some self care.

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Jolín que es que es verdad, que haya sant@s que son estrellas del rock del santoral por milagritos como que se te aparezca la virgen que no hay que hacer nada... que solo hay que estar, como quien dice. Yo estaba allí, pasaba por un sitio y la virgen se me apareció, y hala, santa de primera categoría. Eso si yo quiero lo hago. Hace falta que quiera la virgen pero yo ponerme a que se me aparezca me pongo. Lo difícil es lo de San Expedito. Y como se te olvide encomendarte te acabarás volviendo a casa después de hora y media dando vueltas maldiciendo porque debías haber dejado el coche en casa. Me ha pasado.
Así que yo lo siento por San Valentín, pero haya hecho lo que haya hecho, nunca estará a la altura. Pero bueno, con todo lo que se habrá inundado Internet de mensajes de amor estos días, yo debo admitir que sería capaz de enamorarme hasta las trancas de cualquiera que me hubiera preparado esta maravilla de plato. No me habrían hecho falta velas, ni flores, ni cubiertos finolis, ni música de fondo. Me lo hubieran traído en un tupper y me lo hubiese tenido que comer en el coche y habría dado igual. Amor incondicional. Pero debe de ser por lo de que San Valentín me odia (o le odio yo a él, nunca recuerdo quién odió primero a quién) que me lo he tenido que preparar yo misma para mí misma.
Lo que me lleva a pensar que igual no es una cosa tan mala lo de quererse a uno mismo un poco. Yo no me he querido mucho nunca. Así de estar enamorada. Siempre me ha parecido que tenía el culo demasiado gordo y he pasado 20 de mis 40 años tratando de taparlo con una eterna chaqueta atada a la cintura. Cuarenta grados a la sombra y un top de tirantes con el ombligo al aire pero la chaqueta en la cintura "por si refrescaba". Tampoco me gustaba mi pelo, ni liso ni rizado. De tal suerte que lo planchaba, con la plancha, la de planchar las camisas. Con la cabeza apoyada en la tabla de planchar y así-planchaba-así-así directamente sobre el pelo. No me gustaba mi piel blanca y prefería quemarme varias capas de tejido y llevar la cara como una bombilla (o like an English man in Marbella) antes que llevarla pálida pero sana y sin riesgo de potencial melanoma. Tampoco hacía ejercicio. La alergia asmática al polen que empecé a tener con 14 años tenía sus inconvenientes, pero un poco de ahogo en los meses de primavera me pareció un precio más que razonable a cambo de ser "exenta" en Educación Física.
Pero el roce hace el cariño y poco a poco uno va empezando a verse las cosas buenas y empieza a cuidar a ese cuerpo que tan bien nos sirve.
El culo no lo veo ya tan mal. Entrenando el pensamiento positivo he convertido la desventaja en virtud y ahora veo que en realidad mi culo nunca fue tan grande, era un efecto óptico provocado por mi cinturita de avispa. Para compensar el daño que le hice a mi pelo en el pasado ahora le doy tratamientos con aceite de argán y queratina cada 3 meses. Espero me perdone algún día. Y deje de llenarme la cabeza de canas... Sigue sin gustarme mucho el color paliducho de mi piel, pero el autobronceador es el mejor amigo de mi cara junto con el SPF50 y los sombreros. Espero me perdone también algun día, y deje de llenarme la cara de manchas... El asma se me pasó, así que dejó de haber excusa para no hacer ejercicio. Y me enorgullece decir que no formo parte del modelo de negocio de la mayoría de los gimnasios del mundo cuyos beneficios provienen de toda la gente que se apunta y no va. Yo voy. Y lo hago porque me quiero.
Así que con todo mi autoamor, me he comprado un pedazo de atún fresco que tenía una pinta de llorar de rico y me he hecho este mejunje que no sé si es tartar o es manjar a secas. Lo que sé es lo rápido que lo he preparado y lo rico que me ha sabido. Lo he hecho así:

Ingredientes
  • Un pedazo de atún rojo fresco de buena calidad. No tiene que estar marrón sino rojito. Como 250 grs. Yo compré medio kg y he congelado lo que no usé.
  • Medio aguacate
  • Un tallo de cebolleta
  •  Una cucharada sopera de aceite de sésamo
  •  Una cucharada sopera de vinagre de arroz
  • 2 cucharadas soperas de salsa de soja baja en sal
  • Pimienta negra recién molida
  • Semillas de sésamo negro y blanco tostado

Preparación
  1. Mezclamos en un cuenco el aceite de sésamo, la soja y el vinagre con un poco de pimienta negra recién molida.
  2. Cortamos en dados el aguacate y el atún, y en rodajitas la cebolleta.
  3. Mezclamos en un cuenco el atún, el aguacate y la cebolleta y aliñamos con la mezcla del cuenco. 
  4. Espolvoreamos semillas de sésamo. Servir y degustar inmediatamente.
Ingredients
  •  1/2 lb red tuna. Good quality sushi grade or the best quality you can get your hands on.
  • 1/2 avocado
  • Green onion
  • 1 tbsp sesame oil
  • 1tbsp rice vinegar
  • 2 tbsp soy sauce low in sodium
  • Freshly ground black pepper
  • Sesame seeds (black and white toasted)
Directions
  1. In a small bowl mix together sesame oil, rice vinegar, soy sauce and pepper.
  2. Dice tuna and avocado in small cubes and chop the green part of the green onion.
  3. Mix tuna, avocado and green onion, drizzle with the oil, vinegar, soy mixture, and sprinkle with sesame seeds.
  4. Enjoy right away.





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7 comentarios:

  1. Mejor belleza progresiva que belleza regresiva. Esto es así, y se ve cada día. Sin caer en el narcisismo pero fomentar la estima!
    Y desde luego queda claro que ese tártar que te has regalado es de nivel alto de amorcito. Bien por ti y por compartirlo. Cuando necesite una dosis de confort (y vea un atún que enamore) me preparo uno y San Seacabó. Y el mantra de San Expedito lo comienzo a practicar hoy mismo, que siempre tengo que aparcar a diez mil millas del sitio al que tengo que ir y eso me hostiliza mucho mucho.
    Petonets
    Marisa

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  2. Esta entrada me vale a mi, porque yo cada poco me compro mi trocito de atún rojo y me hago mi tartar porque a mi contrario no le gusta, lo que significa que me quiero mucho y me lo como yo enterito acompañado de pan tostadito y "que se mueran los feos" que diría aquel.
    Y yo sin pedir a ningún santo era de las que aparcaba en la puerta de los bares en malasaña!
    Madrid te echa de menos, lo sabes verdad? ;-) un beso
    Monie

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  3. Nenaaaaaaaaaaaaaaaa como te oiga decir una sola vez más que tienes el culo gordo me cojo un avión a Texas y te arreo una colleja.
    Y si me dices que, suponiendo que tengas de pronto el culo gordo porque te has entregado en cuerpo y alma a los bocatas de donuts desde que vives en el más allá, te importa, te arreo la misma colleja.
    Relax... relax y atún... y algún bocata de panceta de cuando en cuando... life is toooooooooooooooo short.

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  4. jajaja... yo, cuando perdía alguna cosa pero sabía que estaba por casa, cogía un pañuelo, le hacía un nudo y murmuraba: san cucufato, san cucufato, que los cojones te ato. Hasta que no aparezca... no te los desato. ¡Y aparecía, oiga! lo que me habré encomendado a ese pobre santo... jajaja
    Volviendo a la realidad, me encanta el atún y tengo que probar tu tartar, porque no me he atrevido con este pescado en crudo aún.
    Se ve delicioso.

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  5. No hay nada como los años para quererse a una misma.... Es lo que tiene la juventud, que somos demasiado tiquis-miquis. Pero con los años ganas en sabiduría y en amor propio.
    Yo también me enamoraría de quien me hiciese ese atún... o unas patatas fritas, qué más da... el caso es que vengan y te digan: hoy cocino yo!
    Por lo pronto como no hay ningún santo al que encomendarse para esos menesteres... o se encomienda una a Santa Rita? Esa no era la de los imposibles???... Bueno, mientras hace efecto la encomendación a quien sea, me quedo con tu receta y me hago yo el atún, no se me vayan a crear telarañas en el estómago esperando a don cocinero ;)
    besos!

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  6. Muy buenas guapa! La de tiempo que no me pasaba yo por aquí...
    Me parece fantástico que te quieras, creo que lo voy a tener que poner en práctica, porqué yo tampoco he sido nunca de quererme mucho, aunque ahora parece que lo voy haciendo algo. Y no sabes la de veces que me voy a encomendar a San Expedito a partir de ahora. Las vueltas que me habría ahorrado buscando aparcamiento al salir de fiesta!

    Por este atún me enamoro yo también de quién me lo traiga, sin pensarlo, menuda pinta rica tiene. Y ese pinot gris de acompañamiento no le desmerece...

    Un besote!

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  7. este atún tiene que estar bien rico¡¡¡ me encanta.
    besos crisylaura.

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